Brote de ciclosporiasis llega luego de años en los que Taylor Farms ha eludido responsabilidades
Written by RadioMonarca593 on 6 de agosto de 2026
Cuando las autoridades sanitarias señalaron a una planta procesadora mexicana operada por Taylor Farms como la fuente de un parásito que estaba enfermando a los estadounidenses, la gigante empresa de productos agrícolas se apresuró a defenderse.
La empresa afirmó que retiró los productos del mercado por precaución, pero también recalcó que sus propias pruebas no habían detectado ningún indicio de parásitos.
Ese brote se produjo en 2013.
Tras ese caso, el CEO y fundador de la empresa, Bruce Taylor, criticó una “cultura del miedo” en torno a la seguridad alimentaria en una entrevista con CNN, en 2015, y argumentó que el sistema alimentario estadounidense era “más seguro que nunca”.
Ahora, más de una década después, la misma planta de Taylor Farms en México vuelve a estar vinculada a un brote mucho mayor del mismo parásito, Cyclospora, que ha afectado a miles de estadounidenses y ha convertido la “diarrea explosiva” en un término de uso común a nivel nacional.
Y una vez más, Taylor Farms ha intentado eludir su responsabilidad.
Esto coincide con un patrón observado durante la última década, según una investigación de CNN: mientras que las autoridades sanitarias han vinculado a Taylor Farms con al menos cinco brotes de ciclosporiasis y de E. coli, la empresa ha minimizado sistemáticamente la gravedad de los problemas y ha insistido en que no encontró pruebas de que sus productos estuvieran contaminados.
Sin embargo, los expertos y defensores de la salud coinciden en que esas afirmaciones son engañosas, ya que es raro que las pruebas realizadas después de que se reporten casos de enfermedad detecten las bacterias o parásitos transitorios que enfermaron a los consumidores.
“La gente se deja engañar por las pruebas”, afirmó Bill Marler, abogado especializado en casos de seguridad alimentaria, quien ha presentado decenas de demandas contra Taylor Farms y otras grandes empresas agrícolas. “Los productos que se someten a pruebas no son los que la gente consume”.
Mientras tanto, las inspecciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés) han puesto de manifiesto problemas de higiene en varias instalaciones de Taylor Farms en todo el país en los últimos años, desde la acumulación de agua que dio positivo por listeria en una planta de Colorado hasta la falta de desinfección adecuada de los equipos en una instalación de Tennessee.
Bruce Taylor también presidió anteriormente un grupo que expresó su apoyo al fin de un sistema de vigilancia de patógenos alimentarios hace más de una década, y su empresa ha gastado cientos de miles de dólares en ejercer presión sobre el Congreso en los últimos años en materia de regulación alimentaria.
Los ciclos de enfermedades y negligencia en Taylor Farms ilustran un problema mayor en el sistema estadounidense de seguridad alimentaria que, según los expertos, depende en gran medida de que las empresas se autocontrolen en cuanto a la higiene de sus propios productos. La FDA no había enviado un inspector a la planta de Taylor Farms en México desde 2019, y en los primeros seis meses de 2026, solo cinco de los más de 168.000 envíos de productos agrícolas de la compañía procedentes de México fueron inspeccionados físicamente por funcionarios de la FDA en la frontera estadounidense, según datos revisados por CNN.
Taylor Farms es uno de los mayores productores de hortalizas del país, y sus filiales mexicanas son la fuente de más envíos de hortalizas y ensaladas a Estados Unidos que cualquier otro fabricante en el mundo, según muestran los datos de importación de la FDA.
Algunos expertos consultados por CNN afirmaron que la empresa había realizado importantes esfuerzos en los últimos años para mejorar las condiciones de seguridad e higiene en sus operaciones en México. Otros señalaron que, debido a la magnitud de sus operaciones, es más probable que se vea asociada con problemas de salud periódicos que sus competidores más pequeños.
En un comunicado, un portavoz de Taylor Farms afirmó que la empresa invierte cientos de millones de dólares al año en iniciativas de seguridad alimentaria y que va más allá de los estándares de la industria y los requisitos legales.
Al año siguiente, las autoridades sanitarias vincularon, en parte, un brote de ciclosporiasis con Taylor Farms, ya que rastrearon la bacteria hasta la misma instalación del centro de México implicada en el brote de este año. la FDA sobre la planta mexicana y las granjas circundantes, realizada en respuesta al brote de 2013, reveló que la instalación lavaba los componentes de la mezcla para ensaladas “con agua de lavado reciclada”, lo que podría “crear el potencial de contaminación cruzada y propagación” de Cyclospora. La agencia señaló que algunas instalaciones para el lavado de manos de los empleados “no parecen tener un diseño sanitario adecuado”. Recomendó que la planta reevaluara sus procedimientos, pero no encontró una causa concluyente para el brote.
Al comienzo de una tendencia que se repetiría durante la siguiente década, los directivos de Taylor Farms rechazaron las conclusiones de la FDA. Bruce Taylor que “todas nuestras pruebas han dado negativo y no tenemos ninguna evidencia de Cyclospora en nuestro producto”.
Dos años después, se detectó otro brote importante que se remontaba a la empresa.
Las pruebas realizadas por el Laboratorio de Salud Pública de Montana indicaron la presencia de E. coli en una mezcla de apio y cebolla de Taylor Farms, y la vincularon con un brote que había hospitalizado a varias personas. Taylor Farms retiró el producto del mercado, pero Bruce Taylor volvió a poner en duda los resultados.